El otro día estábamos unos amigos tomando unas cervezas y disfrutando de la reunión, que se ha convertido en cita obligada, de los viernes por la noche. En cierto momento se empezó a hablar de libros y dije que había llegado a mis manos “El monje que vendió su Ferrari”.
- ¿Qué título más atractivo?, pero…..¡ah! eso es de autoayuda, ¿no?. Paso de esos rollos.
Tras este comentario pensé, y ¿qué es un libro de autoayuda?¿Estigmatiza socialmente de algún modo leerlo?¿Hay que leerlo en privado?¿Es conveniente forrarlo con papel de flores para que no se vea el título?
A mi humilde entender un libro de autoayuda recoge las soluciones dadas a las experiencias de sus autores en problemas de diversa índole. Estas soluciones que aportan se pueden o no aplicar dependiendo de si aceptamos o no los dichos, tan arraigados, de que “nadie escarmienta por cabeza ajena”, o “ya soy muy mayor para cambiar”,o “qué le voy a hacer, si soy así”, etc, etc.
Aparte, aunque no lo crean, habemos personas que nos gusta saber de comportamientos y situaciones ajenas conflictivas en las cuales nos aportan otros puntos de vista y sus soluciones, que coincidirán o no con el nuestro.
Siguiendo respondiendo, diré que no marca de ninguna forma al igual que no marca un libro de biología, literatura, matemáticas o cualquier otra ciencia o incluso una novela. Las otras preguntas quedan ya respondidas.
Señoras y señores, hay que leer. Da igual lo que se lea, si te convencen las primeras veinte páginas, termina el libro sea de lo que sea y tenga la temática que tenga. Algo aprendes, seguro.
De todas formas, ya para terminar, este tipo de lectura está pasando por lo mismo que pasó la práctica del yoga en su momento. Al principio quien lo practicaba era “algo rarillo”; hoy en día “es que sienta de maravilla”.